Y ya van 10k (y aquí me quedo por el momento)

¡¡¡¡Hola!!!!!

Llevo mucho tiempo sin actualizar. Pero me arrepiento, que conste. Sin embargo, hoy tengo miga para un rato 🙂 ¿Preparados? Allá va.

Image (1)Después de hacer los 5k en Roosevelt Island os comenté que me había apuntado al Derbie de las Aficiones del Sanitas Marca Running Series de Madrid. Es decir, que pretendía pasar de 5k a 10k en un mes.

SE ME FUE LA OLLA. TOTALMENTE.

Pero se me había metido entre ceja y ceja, así que me puse a entrenar rigurosamente las rutinas indicadas en el libro de Alma Obregón”A correr”. IMG_3798

La primera semana fue bien, justo volví a Fuerteventura de mis vacaciones y los horarios de trabajo fueron bastante favorables para poder ir a entrenar al atardecer. ¿Pero qué es lo que me suele pasar siempre que vuelvo de vacaciones y me adapto al clima tropical? Pues que me pongo mala! Con catarro! Con mocos! Full-equipe. Así que la segunda semana salí solo un día, ¡con la de tiempo que tenía para preparar los 10k¡ eso no me retrasó nada de nada…nooooo…qué va…ay.

La semana siguiente tuve que irme por trabajo a Punta Umbría, e hice algo que pensé que no iba a hacer jamás. ¡Me llevé las zapatillas y todos los complementos para ir a correr después de las reuniones! Se lo dicen a mi yo de 15 años (y a mi yo de 25 también) y no se lo cree.

Correr por Punta Umbría me gustó un montón, pero fue intenso a más no poder, ya que el circuito que hice alrededor del hotel donde estábamos alojados tenía pequeños repechos que a mi modo de ver eran más fáciles de subir haciendo rappel que corriendo. Pero yo ya estaba hinchada como un pavo real de contenta solo por haber salido, así que sudé como nunca pero también me lo pasé bien como (casi) siempre.

IMG_3805La tercera semana fue guay, recuperé sensaciones como dicen los profesionales y me hice trotes de 45 minutos un par de días que me dieron muy buena impresión.

Y llegó la semana de la carrera, y todo empezó a ir mal. En el trabajo tenía turno partido, lo que significaba salir a las 10 y media de la noche de trabajar y descansar a mediodía en Fuerteventura a 28 grados. Un desastre. Salí un par de días a las tantas. Uno de ellos hice cambios de ritmo y sentí que me iba a dar un jamacuco. El otro día la intención era hacer otro trote de 40 minutos y a los 15 minutos me entró tal agobio que tuve que parar. No me daba el aire. Era como si me estuviera dando un ataque de ansiedad.

Llegado a este punto tengo que reconocer que todo lo que he leído sobre la capacidad física para correr pero también la psicológica es cierto. Mis piernas estaban bien, la respiración (hasta que me dio el telele) estaba bien, pero mi cerebro decía que no, que no y que no. Me dio un bajón increible. Escribí a mi amiga Marta (hola Marge!) diciéndole que igual ni me presentaba a la carrera, que no estaba preparada, pero ella me recordó muy amablemente que había liado a 4 personas más a correr esa carrera como para que ahora fuera yo la que no iba. Y algo de razón tenía, la verdad.

IMG_4150El finde de la carrera nos fuimos a Madrid unas amigas a ver el
musical de Cabaret (GRANDIOSO Edu Soto, muy fan) y el sábado a hacer un curso de mesas dulces con Alma Obregón. ¡Qué ilusión me hizo conocerla! Además de que me firmó el libro de “A Correr”, fue una tarde muy agradable. Las compañeras del curso me parecieron muy majas y el curso en sí muy interesante.

IMG_4244Pero claro, el curso es de pie, así que estuvimos 4 horas y media de pie sin movernos. Así que me fui a la cama el día antes de la carrera con los pies ya un poquito doloridos. Mis más allegados dirán que eso es normal, que a mi siempre me duelen los pies, pero es que viven en el pasado, ahora ya no me duelen tanto!!! 🙂

Y llegó el GRAN DÍA. Me levanté a las 6 y media de la mañana y me fui al metro, donde había quedado con Marta. Desayuné un par de galletas y un plátano que me llevó Marge (si hubiera sido más previsora había desayunado muesli, que es lo que mejor me va por la mañana, pero no lo pensé…para la próxima). Creí que me iba a entrar hambre, pero en absoluto. También bebí agua a sorbitos pequeños durante la hora anterior a la carrera (lo justo para ir hidratada pero no para hacerme pipí a medio camino).

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Se ve gente hasta donde alcanza la vista. Una pasada.

IMG_4300El grupito que íbamos juntos a la carrera éramos 5. Toño y María, que iban a ver si bajaban de la hora, Marta y Elena, que subían un poco de la hora, y una servidora, de la fiolosofía del tractorismo digno.

Nos metimos en el cajón de más de 55`. Había muchísima gente. Supuestamente estábamos apuntados 12.000 personas. No había tantas, pero sí que se notaba que éramos un montón.

El pistoletazo de salida se dio tarde porque debió de haber un problema con una persona en silla de ruedas, pero la gente del cajón de primera línea se portó de manera muy civilizada con la situación. Este tipo de cosas son las que más me impresionan de las carreras populares, el valor humano de la gente.

Y empezamos a avanzar. Y empezó mi primer problema. SE ME CAÍAN LOS PANTALONES!!!!!! Os juro que no los estrenaba ese día, que ya había corrido con ellos más veces, incluso pensando “a ver qué tal con estos para la carrera”. No sirvió de nada tanta previsión de atuendo. Se me caían todo el rato. Menos mal que a partir del km 2 el sudor hacía que no se bajaran, porque si no me hubiera tenido que retirar, era increíblemente incómodo (no solo porque había que subirlos continuamente, si no porque se me iba a acabar viendo el culo en mitad de Madrid…).

Marta y Elena iban a correr a mi lado, pero cuando no llevábamos ni 2 km les dije que tiraran, no quería retrasarlas, que yo me ponía menos nerviosa yendo a mi ritmo. Intenté ir al suyo un poco, pero sabía que no aguantaría hasta el km 10. Igual hasta el 5 sí, pero no hasta el 10.

¡Pero no pasaba nada! Que me tenía preparada una playlist cojonuda con temazos de la talla de “Cuban Pete” de la BSO de La Máscara, The Edge of Glory de Lady Gaga, Invicible de Muse o  Go West de los Pet Shop Boys. También había copla, pero seguro que no os gusta tanto, lo entiendo.

Iba corriendo a un ritmo tranquilito. Además, como tenía gente detrás, no me agobiaba demasiado el hecho de llegar la última, ya que no parecía que fuera a ser así.

El paseo de la Castellana es más largo que un día sin pan. Pero es precioso verlo desde esa perspectiva. He de reconocer que gracias a esta carrera he visto un nuevo Madrid.

Después de pasar el Museo del Prado hay que torcer a la derecha por los Jerónimos hacia la Puerta del Sol. Se pasa justo por delante del Congreso de los Diputados. En esa zona hay una pequeña cuesta. Y en esa zona, tras haber pasado el ecuador de los 5k, fue cuando pensé en abandonar.

Puede que la cuesta no fuera tan empinada, pero cuando llevas 5km en las piernas y no eres una atleta de élite, esa cuesta es Mordor, Hooth y el Nido de Águilas juntos.

Así que a media cuesta empecé a frenar, casi a parar. Y de repente un hombre me da en el hombro y me dice “no pares, vente con nosotros. Vete más despacio pero no pares”. Era un señor del equipo colchonero (como yo) que iba con su hija. Era la primera carrera de 10k de la hija, él tenía toda la pinta de tener más de un maratón a las espaldas.

Pues bien, estas dos personas fueron mi salvación. Íbamos charlando y dándonos ánimos, dejando pasar los kilómetros rápidamente. Fue una gozada correr junto a ellos.

Cuando estábamos corriendo a la altura de la Catedral de la Almudena miré hacia atrás para ver por dónde iba el pelotón que había tenido detrás todo el rato y lo que veo es que a una distancia de unos 4 metros tenemos a la ambulancia, a la policía…en definitiva, al coche escoba. Íbamos los últimos.

El resto de gente debía de haber abandonado antes de llegar a meta y nos habíamos posicionado como los últimos de la competición. Y…¿Sabéis qué? No pudo importarme menos. Nosotros seguimos a lo nuestro, charlando y apoyándonos cuando veíamos que venía una zona más dura.

Cuando quedaba 1 km para la meta nos empezamos a cruzar con grupos enormes de gente que ya habían terminado. ¡QUÉ MARAVILLA DE GENTE! Nunca me había sentido tan arropada. Te empujaban hacia delante. El dolor, el cansancio, la respiración entrecortada…todo quedaba a un lado. No dejaban de aplaudirnos, de decirnos “venga, que ya lo tenéis” “ánimo, que no os queda nada”. Fue increíble. Aquí  podéis ver cómo entramos en la recta final y oir cómo nos animaba todo el mundo.¡Gracias a todos ellos!

Y llegamos a meta. 10k conseguidos. No me lo podía creer. Me dolía todo, IMG_4317como si me hubiesen pegado una paliza, pero era el mejor dolor que había sentido nunca. Llegué la penúltima de 1100 personas que llegaron a la meta. Pero me dio igual. Acabé, acabé y acabé!!!!!!!!!!!!!!!!

Desde aquí quiero dar las gracias a ese señor y a su hija, porque sin ellos no lo habría acabado ni de coña. A Marta, Elena, María y Toño, por dejarse liar :). A Ana, María y Carmen por madrugar para venir a vernos llegar a meta. Y a mi tía Regi, por hacer de súper nanny de Chandler para que no me pusiera nerviosa por no tenerla a mi lado. Fue un día espectacular. Gracias.

Ahora mi propósito no es saltar a la Media Maratón, no os preocupéis jajaja. Mi propósito es seguir apuntándome a carreras e ir mejorando poquito a poco, a ver si los tiempos se reducen. Y si no, pues no pasa nada, que con lo bien que me lo paso me sobra y me basta.

IMG_4318Si has llegado hasta este punto de la lectura debo darte las gracias a ti también, ya que acabo de soltarme un soliloquio de narices. Prometo escribir más seguido próximamente, así lo podemos digerir en pequeños bocados.

Espero que os haya gustado mi aventura. Si queréis contarme qué tal os fue en vuestro primero 10k, o en vuestro primer lo que sea (o si queréis contarme un cuento también me vale) me encantaría leerlo.

Un beso y pan con queso.

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La única foto que pude hacer en movimiento. Qué bonito es Madrid.
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